Estoy lloriqueando mucho en estos posts pero espero presupongais que parto de dos presupuestos: El primero, que se trató de un paseo, exagero un poco pero la ascensión es sencilla, y el segundo, que buena parte del atractivo de la montaña es precisamente el sufrimiento como ingrediente para alcanzar una meta, sea mayor, o menor.


Y aún no se veía mucho, pero se puede decir que alcanzamos la senda... Aunque la cosa iba despejando nuevamente con la consiguiente recompensa:



La cima a la vista, el alto del remonte ahí mismo, algunos esquiadores más y el transporte oruga de los técnicos nos daban los buenos días.
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